Viernes, 14 de marzo de 2014

Prólogo:

"Era de noche.

Me encontraba observando aquella iglesia y ví lo que parecia una mujer con ropaje antiguo ir hacia la iglesia, aunque parecía no moverse, era extraño, estaba de espaldas e inmóvil.

Seguí observando detenidamente pero el tiempo parecía detenido, ni un movimiento.

El cielo estaba oscuro, muy oscuro, pero en la tierra parecia proyectarse la luz del sol, era extraño, muy extraño"

Esa situación me inquietaba y a la vez me aterraba.

La señora seguía detenida en el tiempo, inmóvil.

¿Qué pasaba aquí? ¿Era el fin de los tiempos?

Mi compañero subió una taza y me sacó de mis pensamientos.

- ¿Qué haces?- me preguntó curioso.

- ¡Aquí pasa algo muy raro!- le respondí- ¡muy raro!

- ¿El qué?- me cuestionó mientras dejaba la taza sobre la mesa sin dejar de observarme.

Trató de mirar hacia donde estaba mirando.

- ¡Sabes que lo que tienes en frente es un cuadro! ¿no?- me comentó.

Quedé perplejo ante tal comentario.

- ¿En serio? ¡No me jodas!- dije observando más detenidamente- ¡Así era tan raro!

- ¡Ya te vale!- me dijo entre risas.

Volví a observar el cuadro y quedé como anestesiado cuando me percaté de que la mujer ya no estaba en el mismo lugar, se había movido.

Parecía estar más cerca, pero seguía de espaldas.

Mi compañero al ver mi cara volvió a observar el cuadro y quedó sorpendido al descubrir lo mismo que yo, el conocía la posición exacta en la que debía estar la mujer del cuadro.

- ¡Qué raro,- comentó ante su reciente duda- la recordaba más pequeña, más alejada!

De repente unos gritos sonaban desde la calle.

- ¡DEBÉIS ABRIRME LA PUERTA!- gritaban desde fuera.

Salimos de nuestro éxtasis y dejamos de mirar el cuadro.

- ¡Parece que es el que me vendió el cuadro!- dijo mi compañero.

Mi compañero bajó a abrile la puerta y yo volví a fijarme en la pintura, estaba más cerca que antes.

- ¿DÓNDE ESTA EL CUADRO?- le oí gritar.

Subierón a pasos acelerados y la mujer del cuadro parecía estar girandosé para observarme cuando de repente una sabana tapa el cuadro.

El vendedor lo había tapado.

- ¡Está maldito!- dijo avisandomé.

- ¡Explícate!- le dijo mi compañero.

- ¡En primer lugar siento haberos vendido el cuadro!- se disculpó.

- Sí, vale, pero explicate- le dije yo.

- Resulta que Van Gogh encerró un demonio muy poderoso en este cuadro con ayuda de algún extraño hechizo - nos respondió.

- ¡Venga ya!- contestamos incrédulos.

- Si te observa y tú le miras a los ojos puede poseerte o cambiarse contigo y quedar tú encerrado en el cuadro- nos comentó.

- ¡Pues destrúyelo!- le respondió mi compañero.

- ¡Destruir el cuadro puede tener muy malas consecuencias!- respondió.

El vendedor devolvió el dinero a mi compañero y se llevó el cuadro tapado con la sábana.

Esa fue la última vez que le vimos con vida, señor agente.


Tags: Raúl Tinoco, Vincent Van Gogh, Cuadro, Prólogo, Misterio, Terror, Humor

Publicado por Raul_Tinoco @ 13:27  | Raúl Tinoco
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Raul_Tinoco
Viernes, 14 de marzo de 2014 | 16:24

El relato ha sufrido unas leves modificaciones con respecto al ejercicio de clase para darle una mejor salida.

Creo que queda mejor que como estaba. Ya me comentais.

Publicado por Invitado
Sábado, 15 de marzo de 2014 | 8:54

¿En serio es un prólogo? Ya de por sí parece una historia corta completa. ^^

Publicado por Raul_Tinoco
Sábado, 15 de marzo de 2014 | 13:28

A mi también me lo parecía, pero me invitaron a continuarla, porque queda saber: ¿que ha sido del cuadro?, ¿quien lo tiene?, ¿que hay detrás? Y algunas cosas más....